Lo tuve otra vez, lo tuve entre mis piernas, con sus brazos en mis caderas, su pecho sobre mi vientre y sus labios en mi cuello.
Otra vez me enamoré de la noche de alcohol y la música nuestra. Otra vez cerré mi boca y apacigüé todo tipo de cariño.
Me conoce más que muchos, pero me daña más que todos.
Me quita lo que me da y juega a no involucrarse.
Toma mi cabeza e irrumpe en mis palabras.
Escupe sobre mis silencios llenos de celos y ríe mientras pienso en besarlo.
Nunca nombra la palabra amor ni menos demuestra deseos frente al resto.
En una pieza sola y llena de deseos me besa y se entrega. Se olvida de quién es y de cómo llego a eso. Mira con desdén cualquier sentimiento que pueda demostrar, pero ante mí se desploma apenas beso sus labios y toco su pelo y su espalda.
Indefenso y sin saber qué hacer se deja llevar por mí una vez más. Para amarme por esa noche y olvidarme después.
miércoles, 20 de julio de 2011
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