miércoles, 20 de julio de 2011

Hacia Mi

Se vuelve hacia mi, tu voz que escupe rabia.
Se vuelca mi soledad y la tuya.

La del resto no corre. No importa,
mientras sepamos qué hacer.

Escucho atenta esa ira.
Miro tus ojos rojos.
Toco tu piel, y tus manos gruesas.

Afuera la calle gris no ayuda a pensar,
y el invierno parece llevarse todo, incluso
las pocas cosas buenas que nos quedan.

Detesto cuando pienso en fatalidad
y en que terminaran pronto los momentos buenos.

No quiero ser parte de eso que quieres matar.
Porque me pone feliz estas tardes y noches
de música, besos y risas que siempre están en tu casa o la mía.


Me pone nerviosa el camino a tu casa.
Y ansiosa el esperar en tu entrada.
Me insegurizan tus tardanzas, pero me calma tenerte.

Poco temblor es lo que debemos sentir.

Quedémonos juntos y deja que el frío se lo lleve todo,
quédate con lo que realmente quieres
y toma las melodías que están sin ser tocadas.

Hacia mi llegó un viento.
Indescriptible, y con olor a nosotros
llegó la ira.
La inmadurez.
El amor,
y todo lo poco o mucho que nos conocemos.


Los pájaros

No hay comentarios:

Publicar un comentario